El método Pilates, utilizado como método de rehabilitación, es en un gran número de casos un perfecto complemento a cualquier otro tipo de terapia de recuperación. En un gran número de casos, quienes se acercan a Pilates por primera vez lo hacen por recomendación de su médico o fisioterapeuta.

Pilates fue inicialmente diseñado como método de rehabilitación, basándose en que las malas posturas van de la mano con una mala salud.14

Con el método Pilates trabajamos los músculos y la elasticidad corporal en profundidad, sin ser necesarios duros entrenamientos. Por ello se aconseja su práctica en la rehabilitación de personas que han sufrido alguna lesión ósea o muscular. Con él podemos acelerar la recuperación de lesiones en los tejidos blandos y también mejorar los trastornos musculares, posturales y del esqueleto.

Debido a que Pilates se centra en el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral, esto lo hace muy apropiado como terapias de rehabilitación para, por ejemplo, prevenir y curar el dolor de espalda.

Mediante la toma de conciencia de nuestra respiración y una correcta postura de la columna vertebral podemos fortalecer nuestro torso y los músculos abdominales, reduciendo el estrés, algo muy importante para poder llevar a buen puerto una rehabilitación fructífera.

Además de un gran método de rehabilitación, Pilates es una gran opción para quien busca una técnica preventiva con la que fortalecer el cuerpo frente a lesiones potenciales.

Es obvio que manteniendo una postura correcta aliviamos algunas dolencias en las articulaciones. Actividades de la vida diaria como nuestro quehacer en el hogar, ir al trabajo, estudiar o conducir pueden generar tensión nerviosa en la columna vertebral. Esto es así debido a errores posturales o incluso, por el estrés acumulado.

Pilates nos ayuda a educar nuestra postura y a encontrar un equilibrio mente y cuerpo cada vez más difícil de mantener en el ajetreo de la vida diaria.