Pilates en la recuperación de los problemas de cadera.

Un buen número de fracturas de cadera son debidas, principalmente, al aumento de la esperanza de vida de la población. Sólo en España se registran al año cerca de treinta mil fracturas de cadera. Y todos sabemos que una fractura de cadera en adultos no es simplemente un hueso roto. Las fracturas de cadera en los mayores son muy diferentes a las que se producen en niños y adultos jóvenes.

Los problemas de cadera pueden complicar extraordinariamente el día a día, especialmente si necesitan largos periodos de convalecencia. Por ello, en la medida que nos sea posible, debemos trabajar de forma preventiva, mejorando nuestra condición física para evitar esta dolencia.
Y ya, en el caso de padecer esta enfermedad, vamos a hacer lo posible para que sea sólo una pausa -cuanto más breve mejor- en nuestra vida diaria, en lugar de un padecimiento que nos limite de por vida.
Los ejercicios de Pilates, debido a su bajo impacto, lo convierten en el programa perfecto para facilitar la recuperación de la cadera. Para ello, lo primero que hay que hacer es seguir las pautas que nuestro médico nos marque, no realizando ningún ejercicio que pueda ser perjudicial para nuestra recuperación. Una vez que tengamos su luz verde, podemos iniciar la recuperación con ciertos ejercicios de forma suave, siguiendo un programa varios días a la semana. Esta es una buena forma para evitar que nuestros músculos se atrofien.
El restablecimiento de la estabilidad alrededor de la pelvis y la espalda inferior es muy importante para conseguir la recuperación. Tenemos que ser conscientes de que este proceso de recuperación durará meses, por lo que son necesarias constancia y dedicación para que podamos recobrar la fuerza y movilidad que necesitamos para hacer una vida normal. Y aquí es donde la práctica de Pilates nos puede ayudar.

Antes de la cirugía de cadera
Pilates aporta beneficios antes de que se haya tenido que acudir a la cirugía, pues muchos ejercicios ayudan a mantener el mayor rango de movimiento posible, además de fortalecer los tejidos circundantes. Esto es así debido a que los ejercicios de bajo impacto de Pilates pueden realizarse de forma muy suave. Así se mejoran también el resto de áreas implicadas junto a la cadera.
Este tipo de ejercicios ayudan a fortalecer el sentido del equilibrio antes y después de la cirugía, lo que es decisivo para que quienes los realicen se sientan más seguros, sin miedo a una caída.
Todo ello lleva a una recuperación más rápida. De esta forma, si todavía no ha habido cirugía, esta puede retrasarse.
Con la práctica de Pilates también se eliminan malos hábitos de movimiento que, en algunos casos, han contribuido a la necesidad del implante. Por ello, si después llegara a ser necesario el implante, la recuperación es más sencilla ya desde los primeros días.
Fortaleciendo los músculos alrededor de la articulación afectada se acelera el tiempo de recuperación. Cuanto antes se pueda empezar a trabajar la zona afectada, más corto será el proceso de rehabilitación, evitando así cualquier posibilidad de generar atrofia en la zona.